Borges nuestro de cada día.

Jorge Luis Borges. Un hombre sensacional, con un irónico humor lleno de inteligencia

La vida de los escritores está siempre teñida de sucesos relacionados con sus fantásticas salidas verbales. En ocasiones muchas son construídas por pura ficción popular, pero sin lugar a dudas, terminan siendo sucesos que coadyuvan a recordar el ingenio del artista.


Tal es el caso del conocido escritor argentino Jorge Luis Borges, su vida fue acompañada de una exitosa producción narrativa y otra tanta y muy celebre relacionada con sus actos cotidianos. Cumpliéndose el próximo 14 de junio, un aniversario más de su muerte, repasemos aquí algunas de sus sensacionales anécdotas populares.
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Héctor Bianciotti, escritor argentino, recordó en una ocasión cuanto le incomodaban a Borges los constantes halagos. En una entrevista en la televisión de París le preguntan a Borges, -"¿Usted se da cuenta de que es uno de los grandes escritores del siglo?". -"Es que este ha sido un siglo muy mediocre", contestó con pudor, Borges.

Un joven poeta se acerca a Borges en la calle. Pone en las manos del escritor su primer libro. Borges lo agradece y le pregunta cuál es el título. "Con la patria adentro", responde el joven. -"Pero qué incomodidad, amigo, qué incomodidad", le afirmó el maestro.

Una revista de actualidad reunió a Jorge Luis Borges con el director técnico de fútbol César Luis Menotti. "¿Qué raro, no? Un hombre inteligente y se empeña en hablar de fútbol todo el tiempo." Comenta Borges más tarde.

A principios de los setenta, el escritor y psicoanalista Germán García invita a la Argentina a Daniel Sibony, matemático y psicoanalista francés. Sibony quiere conocer a Borges. Al encontrarse, el francés le pregunta en qué idioma desea hablar. "Hablemos en francés", propone Borges: "Dicen que la lengua francesa es tan perfecta que no necesita escritores. A la inversa, dicen que el castellano es una lengua que se desespera de su propia debilidad y necesita producir cada tanto un Góngora, un Quevedo, un Cervantes." Dura respuesta de Borges.

El 10 de marzo de 1978, en la Feria del Libro, Borges se cruza con un querido amigo y respetado escritor: Manuel Mujica Lainez. Se abrazan e inician una conversación que es interrumpida una y otra vez por los cazadores de firmas. "A veces", se queja Borges, "pienso que cuando me muera mis libros más cotizados serán aquellos que no lleven mi autógrafo."

Firmaba Borges ejemplares de una obra en una librería del Centro de Buenos Aires. Un joven se acerca con el título "Ficciones" y le dice: "Maestro, usted es inmortal". Borges le contesta: "Vamos, hombre. No hay porqué ser tan pesimista." Humor Borgiano.

En una entrevista, en Roma, un periodista trataba de poner en aprietos a Jorge Luis Borges. Como no lo lograba, finalmente probó con algo que le pareció más provocativo: "¿En su país todavía hay caníbales?", a lo que el escritor argentino contesta: "Ya no, nos los comimos a todos."

En una esquina del centro porteño, Maipú y Tucumán, un grupo de seguidores de Isabel Perón reconocen a Borges y lo sigue unos metros, insultándolo. Al ingresar Borges en su casa, un periodista le pregunta cómo se siente. "Medio desorientado -contesta-. Se me acercó una mujer vociferando: ¡Inculto! ¡Ignorante!."

En la pausa de un acto cultural, el novelista Oscar Hermes Villordo acompañó a Borges al baño, situado en un primer piso. Cuando volvían, Villordo notó que Borges descendía los escalones demasiado rápido y, temiendo un mal paso del maestro, le propone preguntando:"¿No deberíamos ir más despacio?", a lo que aclaró Borges "¡Pero no soy yo!, es Newton."

Breve ficha biográfica de Jorge Luis Borges:

Nace en Buenos Aires el El 24 de agosto de 1899. Bilingüe desde su infancia. El inglés lo lee antes que el castellano por influencia de su abuela materna inglesa.
Con seis años le dijo a su padre que quería ser escritor. A los siete escribe en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, La visera fatal, inspirado en un episodio del Quijote; a los nueve traduce del inglés "El príncipe feliz" de Oscar Wilde.
En 1914, su padre casi ciego se jubila y van una temporada con la familia a Europa. Se instalan en Ginebra donde Gerorgie, como lo llaman los familiares desde pequeño, escribirá algunos poemas en francés mientras estudia el bachillerato (1914-1918).
Su primera publicación registrada es una reseña de tres libros españoles escrita en francés para ser publicada en un periódico ginebrino.
Residen en España desde 1919 hasta 1921 y regresan a Buenos Aires, su ciudad natal, se reencuentra con sus orígenes y sobre todo se interna en los suburbios, poblados de compadritos. Empieza a escribir poemas, publicando su primer libro, Fervor de Buenos Aires (1923). A partir de 1924, publicará algunas revistas literarias y con dos libros más, Luna de enfrente e Inquisiciones, se le considera ya en 1925 cabecilla de la más joven vanguardia.
En los treinta años siguientes, Borge adquiere estatura; es decir: es uno de los más brillantes y más polémicos escritores de América Latina.
Cansado de la escuela experimental de poesía conocida como ultraímo, que él mismo había traído de España, intenta fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad. Escribe sobre el suburbio porteño, sobre el tango, sobre sangrientas peleas de cuchillo como "Hombre de la esquina rosada", "El Puñal" y pasa a una etapa fértil con una narrativa fantástica o mágica que desarrolla durante dos décadas, 1930-1950, concluyendo con algunas de las más extraordinarias ficciones de este siglo, Historia universal de la infamia,1935; Ficciones, 1935-1944; El Aleph, 1949; entre otros.
En 1961 comparte con Samuel Beckett el Premio Formentor otorgado por el Congreso Internacional de Editores. Recibirá luego el título de Commendatore por el gobierno italiano, el de Comandante de la Orden de las Letras y Artes por el gobierno francés, la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio Británico y el Premio Cervantes, entre otros incontables premios y títulos.
El 27 de Marzo de 1983 publicó en el diario La Nación, de Buenos Aires, el relato "Agosto 25, 1983", donde avisa de su suicidio para esa fecha exacta. Pasado el día anunciado es indagado el porqué no cumplio la profecía, contestando tranquilamente "Por cobardía".
Jorge Luis Borges muere en Ginebra el 14 de junio de 1986.